lunes, 27 de febrero de 2017

Reseña: "El guardián invisible" (Trilogía del Baztán 1)

¡Buenas a todos, bloggeros!

Para despedirnos de un febrero que ha pasado demasiado rápido os traigo una nueva reseña literaria, esta vez del primer libro de una trilogía que ha sacudido el mundo literario y se ha ganado la admiración de una gran cantidad de lectores a lo largo de todo el mundo. Os hablo de "El guardián invisible" de la autora Dolores Redondo,  la primera entrega de la aclamada trilogía del Baztán. Tranquilos, cada vez me cuesta menos contenerme y os confirmo que no hay spoilers en la reseña.


Sinopsis
En plena madrugada, la inspectora de homicidios Amaia Salazar recibe una inquietante llamada: sus compañeros de la Policía Foral han encontrado el cadáver de una niña de doce años en la linde del río Baztán, en Navarra. Al llegar allí, Amaia se encuentra con que el cuerpo ha sido dispuesto de una manera ritual, con un cuidado modus operandi y una escenificación de lo más variopinta e inquietante. Una vez en  comisaría y al realizar las primeras comprobaciones del caso, la inspectora y sus compañeros se dan cuenta de que las circunstancias del asesinato de la joven Ainhoa Elizasu coinciden de forma sospechosa con el de Carla Huarte, otro asesinato ocurrido un mes atrás: ambas víctimas se encontraban en la adolescencia, ambas fueron asesinadas de la misma manera, sus cuerpos fueron dispuestos de la misma inquietante forma...y ambas provienen de los alrededores de Elizondo, un pueblo de Navarra del que también es originaria la propia inspectora Salazar.
Con el objetivo de encontrar y detener a ese monstruo que está matando niñas antes de que sea tarde, Amaia se verá obligada a regresar al pueblo en el que nació y pasó su infancia, una infancia cruda y dolorosa. En su carrera a contrarreloj, la inspectora deberá enfrentarse no solo al monstruo que se esconde en los márgenes del río Baztán, sino también a sus propios monstruos que se esconden en su pasado como un demonio interno y oscuro, esperando al instante propicio para devorarla y ahogarla en el miedo.

Mi opinión
Como una gran parte de los libros que acabo leyendo, esta trilogía me fue recomendada por mi madre, alguien de quien he heredado la pasión por los libros y la avidez lectora. Llevaba meses insitiéndome para que leyera la trilogía, lanzándome indirectas muy directas desde "el libro este que me estoy leyendo me tiene en vilo, súper intrigada" hasta "te los tienes que leer". Así que hace una semana, en la calma que precede a la tempestad que son los dos últimos meses de un cuatrimestre en la universidad, me decidí por fin a leerlos.
Ya os adelanto que no me ha dejado en absoluto indiferente.

"Ainhoa Elizasu fue la segunda víctima del basajaun, aunque entonces la prensa todavía no lo llamaba así. Fue un poco más tarde cuando trascendió que alrededor de los cadáveres aparecían pelos de animal, restos de piel y rastros dudosamente humanos, unidos a una especie de fúnebre ceremonia de purificación. Una fuerza maligna, telúrica y ancestral parecía haber marcado los cuerpos de aquellas casi niñas con la ropa rasgada, el vello púbico rasurado y las manos dispuestas en actitud virginal."

Así comienza "El guardián invisible" y solo por esas brevísimas líneas ya podéis imaginar que la historia que contiene este libro va, como mínimo, a impresionar a su lector. No, en absoluto, "El guardián invisible" no deja indiferente a absolutamente nadie. Como tengo por costumbre, vayamos por partes, bloggeros:

Elizondo, el pueblo en el que se desarrolla la acción de la trama

Dolores Redondo tiene una manera de narrar muy personal, ágil y dinámica, con un talento especial para no solo describir con maestría los escenarios en los que se desarrolla la acción, sino para sumergir al lector en ellos. Mientras lees, casi puedes oír el crujido de las hojas del bosque bajo tus pies, el viento en tus mejillas y la humedad del río en el extremo de los dedos. La autora es muy gráfica en ese sentido (algo que debo admitir que admiro: yo no soy capaz de describir un escenario de manera tan buena sin aburrirme a mí misma o pensar que estoy haciendo el idiota), y esa es una de las características más peculiares de la novela, una marca de estilo inconfundible. Redondo ha escogido el Valle de Baztán como escenario, o eso es lo que piensa el lector cuando comienza a leer la novela. A medida que avanza, sin embargo, se da cuenta de que esto no es así: ni el valle es solo un escenario, ni ha sido una elección por parte de la autora. No, esta historia no se podría haber contado en ningún otro sitio, porque el valle, más que un escenario, es un personaje más de la historia, transformando a la naturaleza en uno de los temas principales del libro. El escenario tiene vida propia y emana magia y belleza en cada rincón, incluso en aquellos en los que se esconde el peligro. Esta historia, la historia de Amaia y las víctimas del "basajaun" no podrían haber existido en otro contexto, por otra particularidad del libro, una particularidad no solo muy bien recibida y manejada sino también innovadora: la mitología vasco-navarra es un elemento que está muy presente en el libro.
Guía su línea argumental y es, precisamente, uno de los componentes que más llaman la atención de la novela. Técnicamente, la novela es un thriller, una novela negra con tintes escabrosos: nuestra protagonista es una mujer muy racional, muy guiada por la ciencia (al fin y al cabo, es policía). Nadie se espera que, al ir leyendo la novela, esta comience a combinar con maestría la fría razón y lógica con la mitología y la fantasía. Sin embargo, Redondo lo hace, y lo hace maravillosamente, tanto que la presencia de personajes mitológicos en los bosques y el río Baztán resultan tan verosímiles como la oscuridad que se apodera del valle al caer la noche. Un punto a favor de la novela y que la distingue de otras novelas policíacas es ese uso y explicación de la curiosa e interesante mitología vasco-navarra y cómo encaja de manera tan fácil con la realidad. Para mí, fue una gran sorpresa y muy bien acogida.

El hilo argumental de la novela está muy trabajado y muy conseguido. Para mí, es difícil que un autor maneje con maestría la intriga de la novela policíaca, esa que te mantiene pegado a las páginas del libro mientras no paras de dar vueltas a las pistas que te van proporcionando y pensando "¿Quién es? ¿Quién es el asesino?" Yo, al menos, no lo vi venir en ningún momento: tenía mis sospechas, pero estas dieron un vuelco en el último momento y me llevaron a un culpable al que jamás me hubiese marcado como tal. Dolores Redondo, sin embargo, lo consigue: nos mantiene pegados a las páginas del libro con una facilidad abrumadora.
La novela te mete en su historia, y yo admito que incluso me fui a dormir algo sugestionada la primera noche: era imposible no leer las descripciones de los cadáveres de las niñas, especialmente su mirada, y no sentir un escalofrío recorrer tu espalda. En ese sentido, si sois fácilmente impresionables u os hacéis una imagen mental muy vívida mientras leéis, os aconsejo que no os leáis esa parte por la noche...aunque no sea nada fácil parar de leer.
Poco a poco, la novela nos proporciona pistas poco a poco, y crea en el lector una adicción, la necesidad de seguir leyendo aunque sean las tres y media de la mañana porque necesitas respuestas, porque necesitas saber, ya no solo acerca del caso, de la investigación, sino también de la propia vida personal de Amaia. El argumento compagina muy bien los misterios de la investigación con la vida de Amaia, especialmente su pasado, un pasado desgarrador y terrible, que consigue romper el corazón del lector (como si las pobres niñas asesinadas no fueran ya suficiente). Va intercalando ambas historias, ayudándonos a establecer poco a poco el sentido y a crear el complicado puzzle que resulta ser el regreso de Amaia a Elizondo.
No dejéis que el argumento os engañe: "El guardián invisible" no es solo la historia de la caza de un asesino en serie. Es también la historia de la caza de los demonios de una mujer traumatizada y marcada de por vida por sus recuerdos. Y eso no la hace peor novela en absoluto, sino todo lo contrario: la convierte en única en su especie. El escenario, la mezcla entre mitología y realidad y la historia, ambas historias (la investigación y la de los miedos de Amaia), son el alma de la novela.
Tal vez la pega que pondría a la historia es su ritmo: en esta primera novela, y como opinión personal, yo tuve la sensación de que llegó un momento en el que la investigación se atascó, quedó atascada durante un tramo del libro, y, posteriormente, se resolvió (casi) todo en las últimas páginas. Es, posiblemente, la única pega que yo le pondría a la novela.

En cuanto a los personajes...en esta primera novela, reconozco que gran parte de ellos me dejaron algo fría. La protagonista, Amaia, es una mujer...peculiar. Compagina de manera muy humana la fragilidad y la fortaleza, el miedo y la valentía: es una mujer marcada. Al principio, no es fácil conectar con Amaia. No es fácil ni para el resto de personajes ni para el lector, y ahí radica la buena construcción de su personaje: Amaia se esconde de sus miedos bajo su coraza, y, hasta el momento en el que el lector no averigua qué le ocurrió, no conecta con ella. Es, en ese sentido, una buena protagonista.
Al lado de Amaia tenemos a su fiel compañero, el subinspector Etxaide, quien se gana rápidamente y con méritos propios el cariño del lector. El resto de compañeros de Amaia en la policía, la verdad, no tienen un peso importante en esta novela, a excepción del inspector Montes, que en esta primera parte es poco más que un irritante y bastante aborregado dolor de muelas.
La familia de Amaia, por otra parte, sí tiene un peso desmesurado en la historia, y tienen unas personalidades de lo más curiosas, pero muy bien definidas. La adorable y pitonisa tía Engrasi (una mujer que, solo por su habilidad a la hora de utilizar el tarot ya tiene toda mi atención), el complaciente y casi demasiado bueno marido de Amaia, James, quien es un sol de hombre, y las dos hermanas de Amaia, dos polos opuestos: la dulce y abnegada Ros, que solo ahora empieza a darse cuenta de que debe dejar de complacer a todo el mundo y preocuparse más de sí misma, y la inaguantable e insoportable Flora. De verdad, si hay un personaje al que no soporto de este libro, esa es Flora...sin contar a Rosario, la complicada madre de Amaia, a la que conocemos en flash-backs sobre el pasado...y de la que es mejor no decir nada. Si decidís leer el libro, ya entenderéis a qué me refiero.

Es fácil identificar los temas que subyacen en la primera entrega de la trilogía del Baztán: la muerte, la impredecible naturaleza, la fragilidad y la fortaleza como dos caras de la misma moneda, exactamente igual que mitología y realidad, y un paisaje de ensueño que esconde tantas historias en cada piedra y cada calle...Todos ellos entrecruzados con maestría para crear una historia intrigante, conmovedora y apasionante, que mantiene al lector pegado a cada página del libro, convenciéndose a sí mismo de que este será el último capítulo antes de irse a dormir.

Conclusiones finales y mi nota particular
Si hay que elegir una única palabra para describir "El guardián invisible", esa palabra es "adictivo". La novela posee los tintes de lo macabro y lo fantástico necesarios para mantener a su lector pegado a sus páginas, devorando cada palabra para intentar encontrar las respuestas a su intriga, esa que hace acto de presencia desde el primer párrafo.
La novela es innovadora: combina de forma maestra e increíblemente verosímil la fantasía de la mitología vasco-navarra con la dura realidad que supone una novela policíaca centrada en la caza de un asesino en serie. La pluma de Redondo, gracias a unas descripciones logradas y envolventes, consigue transportarnos al valle, que sintamos el viento en el rostro y el olor de las frondosas hojas verdes, mecidas gracias a la corriente del río Baztán. En cierto momento, eso puede llegar a saturar al lector, pero es en ese justo momento cuando la investigación avanza, algo sucede y el lector recupera al instante el hilo de la narración, un hilo apasionante y atrapante, que va utilizando la bifurcación de la historia para ir construyendo un complejo castillo de naipes que únicamente se desavelará en el último momento. Por suerte, el libro no cae en ningún momento en el principal problema que puede tener un thriller: ser predecible. Aunque nos proporciona pistas aquí y allá, ligeras indicaciones que nos dirigen hacia la dirección correcta, en ningún momento somos capaces de vislumbrar la verdad completa hasta que no la tenemos encima.
Los puntos fuertes de la novela son, sin lugar a dudas, su escenario (el bello Elizondo y su mitología), que es más un personaje que un escenario, la capacidad de la historia para aunar la investigación de Amaia y su propio pasado, aderezándola con varias subtramas que, aparentemente no significan nada y acaban dando su esencia al libro, y el conjunto de dicotomías que nos muestra (fragilidad y fuerza, mitología y ciencia, verdad y fantasía). También destaca en el amplio abanico de sensaciones que provoca en el lector: a medida que avanzamos, sentimos congoja por las niñas asesinadas y por el dolor de sus familias, nos ponemos en tensión cuando llegamos a un descubrimiento importante, nos comemos las uñas por saber. Redondo nos arrastra al valle, nos sumerge en su historia y nos guía de la mano a través de un cuento de terror e intriga innovador y complejo, un soplo de aire fresco en la literatura actual.
El único problema, la única pega que yo pondría al libro, es su ritmo: si bien es cierto que no llega a decaer, sí se ralentiza a medida que el final se acerca, hasta que llega a sus últimas páginas, donde, con una rapidez de vértigo, se resuelve de repente el caso, en un final tal vez demasiado apresurado.
Sin embargo, eso no la hace menos recomendable: os aconsejo que, si no la habéis leído, os apresuréis a conseguirla y le deis una oportunidad, porque no creo que os arrepintáis.

Mi nota para "El guardián invisible" es:
8'5/10
¿Solo un 8,5? ¿Después de lo bien que la he puesto?
Parece...raro, ¿verdad?
En realidad, tiene una explicación fácil: "El guardián invisible" es una muy buena novela, pero ha tenido la mala suerte (o la buena) de que he hecho la reseña habiéndome terminado su segunda parte, "Legado en los huesos", que sigue su estela...y la mejora considerablemente ;) . Espero poder hacer reseña de ella dentro de poco.

¡Nos leemos, bloggeros!




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