viernes, 21 de octubre de 2016

Review: "Un monstruo viene a verme"

¡Hola, bloggeros!

Para esta tardía entrada de octubre os traigo una nueva review de cine, esta vez, con una película que se ha estrenado recientemente y que está cosechando éxitos tanto entre el público como entre la crítica. Se trata de la exitosa "Un monstruo viene a verme", que tuve la oportunidad de ver el sábado pasado...y que no me dejó en absoluto indiferente. (Ya que la película aún está en cines, voy a intentar mantenerme alejada de los spoilers)


Ficha técnica (aka. Info general):

"Un monstruo viene a verme" ("A monster calls", en inglés) es un largometraje fantástico basado en el libro homónimo de Patrick Ness (también guionista de la película) y la idea original de Siobhan Dowd. Está dirigida por el español J.A. Bayona y protagonizada por Lewis MacDougall, Felicity Jones, Sigourney Weaver y Liam Neeson, entre otros. La música corrió a cargo de Fernando Veláquez.

Argumento:

Conor O'Malley se ha visto obligado a asumir una responsabilidad que ningún niño de doce años debería tener sobre sus hombros: llevar sobre sus hombros el peso de un hogar, debido a la enfermedad de su madre y la ausencia de su padre. Por si fuera poco, Conor sufre acoso escolar constante, y es un niño solitario, sin amigos, totalmente encerrado en su terrible situación.
Una noche, a las doce y siete minutos, el enorme tejo que hay frente a su casa, en el cementerio, se levanta de sus raíces y toma una curiosa forma humanoide. Este peculiar ser se acerca a Conor y le explica que aparecerá para contarle tres peculiares historias, a cambio de que, cuando acabe, Conor le cuente una cuarta, "la verdad de Conor O'Malley".

Reseña general:

Si no habéis estado muy desconectados del mundo últimamente, seguro que habéis oído hablar de esta película. Era una de las grandes esperadas del año, y, además, ha recibido muy buenas críticas.
Yo reconozco que no tenía intención de verla; no me había leído el libro y, con lo sensiblera que soy, suelo evitar las pelis lacrimógenas por mi salud emocional (y la de mis cajas de pañuelos). Sin embargo, hubo gente de mi entorno que me dijo que estaba bien, y, cuando el fin de semana pasado quedamos mi novio, un amigo y yo para ir al cine, mi amigo me dijo que le apetecía ver esta película.
Así que nos metimos a ver "Un monstruo viene a verme", y, la verdad, no me decepcionó en absoluto.
Fue mucho más de lo que me había esperado: una historia real y desgarradora, con actuaciones impecables y efectos especiales bien llevados...y muy bien usados. Además, de, por supuesto, impresionantes.
Un punto a favor de estos efectos fueron la extraña versatilidad que le dan a la historia (una historia tan de la vida real y que, sin embargo, mexcla elementos fantásticos), no solo a la hora de crear un monstruo tan peculiar, sino también a la forma de utillizarlos para crear las historias que el tejo cuenta a Conor.
Sí, es cierto, lloras con la película.
Y lloras mucho.
Siempre que seas un sensiblón o una persona muy emocional (como una servidora, que se tiró toda la película con la lagrimilla en el ojo y a veinte minutos del final se echó a llorar como si fuera una fuente) llorarás como si no hubiera un mañana. No recuerdo haber llorado tanto y tan de seguido con una película.

Es una trama dura; al fin y al cabo, la madre de Conor está enferma de cáncer, su padre vive en Los Ángeles y apenas ve a su hijo (y no está muy por la labor de sacrificar su rehecha vida fácil por los problemas que pueda tener su hijo), y la abuela de Conor, el único familiar cercano que queda, tiene un carácter un tanto difícil. Sí es cierto que por momentos notas cómo va creciendo la tensión hasta el momento cumbre, cuando ya empiezas a llorar a lágrima viva, y es esa tensión la que hace la trama un poco tortuosa. La inquietud, la espera, la construcción de tensión, es lo que mata tanto a Conor como al espectador.

Reconozco que me sorprendió gratamente la parte en la que el monstruo le cuenta a Conor la primera historia: la forma de contarla (mediante unos bonitos efectos especiales basados en la acuarela, un tema recurrente en la película) me pareció bonita y original. Todas las historias tienen un giro que demuestra cómo de compleja es realmente la naturaleza humana, y me parece una lección muy bella, muy a la orden del día. No todo es blanco ni negro, nada es fácil. La verdadera historia de Conor puede resultar sencilla de entrever, pero eso no quita que sea un aprendizaje muy necesario. A veces, solo queremos romper cosas. Y tal vez debemos.

La ambientación es muy bonita; se realiza un buen aprovechamiento de los paisajes para denotar el estado de ánimo de Conor. Para mostrar su soledad, se confía en la poca profundidad de campo, en los fondos desenfocados, haciendo destacar a Conor en la pantalla, y es una decisión muy acertada.
La actuación de los principales es sublime. El debutante Lewis MacDougall hace un buen papel como Conor; interpretar a un niño solitario y torturado, con tantas cosas a sus espaldas, no es fácil, pero el actor lo aborda como si lo fuera. Tampoco es fácil el papel de la abuela, un personaje con muchísimos matices y una importante dualidad, pero Sigorney Weaver ha sabido meterse al espectador en el bolsillo con su interpretación. Los dos protagonizan una de las escenas más bonitas de la película; la otra corresponde a una entrañable Felicity Jones como la madre de Conor. Del resto de actores, la verdad, ni fú ni fá (como decimos en mi pueblo). El doblaje del monstruo corre originalmente a cargo de Liam Neeson, y aquí, en España, hicieron muy buen trabajo en su traducción y doblaje; es muy bueno, tanto como para poner los pelos de punta al espectador.

Trama, ambientación, actores...¿qué me queda en esta reseña típica mía (es decir, parrafada extensa)?
Ah, sí, cierto. Los personajes.
Una característica de los personajes de la película es que, en primer lugar, no hay un exceso de personajes, ni la historia lo exige. Hay pocos, y el filme maneja bien esos pocos personajes. La segunda característica es que son personajes muy humanos, con dolor y pesares humanos, muy realistas. Conor podría ser el hijo de tu vecina enferma, que, además, sufre bullying en el colegio sin que nadie parezca percatarse de ello; es muy triste, la verdad, la situación que sufre este pobre niño. A lo largo de la película, Conor lucha contra su propia ingenuidad e inocencia: no es un niño, pero tampoco es un adulto. No todavía. Y, sin embargo, la situación le obliga a crecer, a afrontar situaciones que un niño no debería afrontar.
La madre de Conor, Lizzie, es un personaje muy dulce, tal vez demasiado optimista, pero todo lo que ella pretende es proteger a Conor. No entraré en si la forma en que lo hace es correcta o no (porque sería spoiler), pero sí diré que su relación con su hijo es preciosa.
Una de las grandes revelaciones de la película fue, para mí, la abuela de Conor. Es un personaje del que tampoco esperaba gran cosa, la verdad, pero que me sorprendió para bien: tiene tantos matices, que es imposible no interesarte por ella. Conor y ella forman un tándem particular.
En cuanto al monstruo...lo cierto es que el monstruo me parece toda una fuente de sabiduría. Es un personaje muy curioso, peculiar. No me esperaba el tipo de personaje que encontré, y me gustó, debo admitirlo.
Como personajes que no me gustan (y a los que tenía bastante atravesados) tenemos al padre de Conor (del cual solo diré que es un impresentable, y que cada vez que aparecía me llevaban los demonios) y el acosador de Conor. No le entiendo, pero tampoco sé si quiero entenderle. @NeryRadioactive, en su reseña a la película (que podéis leer aquí) dijo que el actor escogido no pegaba nada con el personaje que ella había imaginado al leerse el libro, y, que en este, era más interesante. Yo, como espectadora que no ha leído el libro, sí que digo que me dejó fría como personaje, y tampoco me pega como compañero de clase de Conor (más que nada porque le saca varias cabezas a prácticamente el resto del reparto infantil). No tiene nada de peculiar: es un criajo matón y punto.

Conclusiones finales y nota particular:

Sintetizando y siendo honestos: la película es muy, muy bonita. No aguarda grandes sorpresas en torno al argumento (es cierto que puede pecar de predecible, pero es que no es una historia pensada para sorprender o ser impredecible), y es emocionalmente muy cargada, pero tiene un tratamiento de la realidad muy especial. Es muy cruda, porque la historia es cruda; es muy real, e, irónicamente, la fantasía que se le aplica a la historia solo la hace más real.
Es, como tal, un relato desgarrador. No esperéis un final perfecto; no lo encontraréis, porque esta película es como la vida misma: bonita y desgarradora a partes iguales. Deja una sensación agridulce en la boca del espectador y, en mi caso, lo primero que hice al llegar a casa fue ir a abrazar a mi madre. Es, sobre todo una elegía al amor madre e hijo.
Solo por la relación que establece Conor con el monstruo y su abuela, y la que tiene con su madre, ya merece la pena verla.

Mi nota para un monstruo viene a verme es:
8/10