miércoles, 10 de agosto de 2016

Review: "Atlantis, el imperio perdido"

¡Buenas, bloggeros!

Espero que estéis pasando un buen verano (a pesar del sofocante calor) y que estéis aprovechándolo al cien por cien. Hoy vengo con una crítica a otra de mis películas favoritas y que, como me suele pasar casi  por normal general porque debo ser bastante gafe, está también muy infravalorada: "Atlantis: el imperio perdido". Cuidado, seguro que hay spoilers.



Ficha técnica (aka. Info general):

"Atlantis: el imperio perdido" ("Atlantis: The lost empire", en inglés original) es una película de Disney (yo haciendo reviews de Disney, qué raro...), dirigida por Gary Trousdale y Kirk Wise, y estrenada en el año 2001. La banda sonora corrió a cargo de James Newton Howard (y, por supuesto, me encanta, cosa que me pasa con casi todas sus bandas sonoras: siempre que digo "uy, esta banda sonora me gusta" y busco de quién es, me encuentro con este gran artista).


Argumento: 

1914, Estados Unidos. Milo Thatch, un joven cartógrafo y lingüista, pasó gran parte de su infancia escuchando las historias y leyendas que le contaba su abuelo, el explorador Thaddeus Thatch. Una de ellas en particular se ha convertido en la espinita en su costado ahora en su adultez: la leyenda de la Atlántida, el continente perdido en alguna parte del Atlántico tras sufrir un cataclismo. Encontrar este particular imperio perdido es, para Milo, tanto un sueño como una obsesión.

Por ello, Milo trata, sin éxito, que el museo para el que trabaja (y que le infravalora a más no poder) le financie una expedición para encontrar el diario del Pastor, un relato mítico que describe el paradero exacto de la Atlántida y cómo llegar hasta ella. Cuando los peces gordos del museo vuelven a ningunearle, un excéntrico millonario, gran amigo del fallecido abuelo de Milo, le ofrece a este la oportunidad de su vida: no solo le entrega el Diario del Pastor (que su abuelo ya había encontrado) sino que decide financiarle una expedición para encontrar la Atlántida.
 Sin dudarlo,ávido de conocimiento, Milo se embarcará en un emocionante viaje para encontrar la civilización con la que tanto ha soñado. Por el camino, nuestro torpe estudioso conocerá el verdadero significado no solo del conocimiento y la traición, sino también de la amistad.


Reseña general:

Haciendo esta reseña, no puedo evitar acordarme de la que hice sobre "El Planeta del Tesoro", donde también mencioné "Atlantis". La verdad, ambas películas han sido comparadas muy a menudo: ambas fueron muy castigadas tanto por la recaudación como por la crítica, y se las considera dos de las grandes olvidadas e infravaloradas de Disney (cosa que me enerva ligeramente, por usar un eufemismo) simplemente porque no son exactamente el tipo de largometraje que Disney acostumbraba en el momento: el protagonista es un chico, además de algo inadaptado (Jim es un "macarra", Milo es un "nerd"), prima la aventura y el viaje de autodescubrimiento, así como la amistad, sobre el romance. Precisamente por esos rasgos, a mí me parecen grandes películas, ambas, y las dos son grandes componentes de mi infancia.

A nivel gráfico, es una película con un estilo de dibujo diferente, mucho más anguloso y geométrico, pero bien llevado: se crea una imagen curiosa, poco típica. La paleta de color se centra muchísimo en los azules, los marrones y los verdes, quedando una combinación curiosa y que casa con facilidad, que ayuda a dar la ambientación de aventura.

La trama es ágil, pero bien llevada: los personajes tardan casi cuarenta minutos en llegar a Atlantis, pero no se hace pesado en absoluto. No es de esas películas aburridas, en las que la acción recae de tal manera que el espectador se aburre soporíferamente. No, Atlantis no recae en ningún momento: la línea narrativa es ágil, dando tensión en los momentos de tensión, curiosidad en los momentos de curiosidad. Con un prólogo misterioso, presenta una serie de preguntas que deja en el aire para resolverlas a medida que va pasando la película. Está bien narrada.

Sin embargo, en realidad, es incluso algo complicada: no me refiero a complicada porque sea difícil de entender, ni tampoco al viaje de aventura y autodescubrimiento de Milo, sino porque tiene muchos matices. Si nos paramos a pensarlo, Milo es una mente brillante desaprovechada y ninguneada en un trabajo que, sinceramente, apesta; se menciona la selección natural de Darwin (algo que un niño no entenderá realmente, en un contexto que casi roza el darwinismo social, algo muy común en la época en la que se enmarca la película y que será un dolor en la sociedad del siglo XX), la divinidad (el tema del Cristal de Atlantis es uno de los aspectos más interesantes de la película, con la convergencia de todos los predecesores en un único ente divino, aunque, de nuevo, es un tema que un niño no comprende del todo, al menos, no con todo su alcance)...e incluso se toca el tema de saquear riquezas por el bien cultural. El verdadero villano de la película enmascara sus codiciosas intenciones en este asunto, algo que, por desgracia, es muy habitual en el mundo en el que vivimos y en el que nos movemos: posteriormente, también se menciona, de forma velada, la venta de armas a países por pura avaricia (el señor dinero, que todo lo mueve y todo lo puede), sabiendo lo devastadoras que pueden ser. La película ilustra, de forma bastante explícita, el choque entre la búsqueda por necesidad de saber y por comprender la cultura, y la búsqueda por codicia y beneficio personal. Entre medias, nos encontramos con valores como la amistad, la justicia, las decisiones.

La ambientación y los paisajes, especialmente una vez que llegan a Atlantis, son impresionantes, realmente bonitos (como podéis comprobar en las imágenes que os he ido dejando para suavizar el mazacote de texto, porque suelen decir que una imagen vale más que mil palabras). Dicen que una imagen vale más que mil palabras y, en este caso, me ceñiré a ese mismo dicho para que juzguéis vosotros mismos:

Atlantis, como la joya cinemátografica que, en mi opinión, es, se debe a los impresionantes gráficos, al colorido, al tratamiento de personajes poco típicos (y a dotarlos de una gran expresividad), a una trama rica en matices pero que no pierde de vista su línea narrativa principal. Y, por supuesto, a la creación de toda una sociedad y una cultura y mitología la mar de interesante en lo que respecta a la Atlántida de Disney: le da un toque mítico, único.

Y eso nos lleva a los personajes.

A falta de una foto mejor de la banda, he acabado por poner esta

En primer lugar, tenemos a un héroe Disney muy poco habitual: Milo. Milo es un nerd. Un empollón. Un cerebrito. Es torpe, se traba con las palabras, está falto de confianza. Es un soñador. No es el típico machito cachas, ni el principito de turno. Y por eso me encanta como personaje. Es atípico, diferente: no resulta difícil ni encariñarse con él, ni identificarse con él. La historia se basa, principalmente, en su viaje, no el que le lleva a descubrir su sueño, sino el que le lleva a descubrirse a sí mismo: a lo largo de la película, Milo es el personaje que más evoluciona y que más aprende, y nosotros con él. Pasa de ser el "chico de la caldera" a ser el héroe que salvó Atlantis. A mí en particular me parece un gran modelo de conducta para los niños.

Como contrapartida de Milo, pero igual de ávida de curiosidad y conocimiento que él, tenemos a la Princesa Kida. Como Milo, Kida está terriblemente infravalorada (en teoría, Disney no la consideró una "princesa Disney" porque su película no es un musical y por el "poco éxito en taquilla", por lo tanto me vais a permitir una expresión del tipo WTF?) y es tan poco habitual como él (al menos, para la época en la que se estrenó la película, allá por 2001). Kida es la luchadora, la guerrera: podría patearte con una facilidad de espanto mientras tú pestañeas. Es segura de sí misma, ácida, fuerte, altruísta...y un personaje increíble. En cierto modo, la línea narrativa la obliga a convertirse en la "damisela en apuros", por una razón noble, pero eso no le resta fuerza al personaje.
Su relación con Milo es preciosa, fluida. Entre ambos se establece una simbiosis para buscar un conocimiento que el otro cree perdido, y en esa complicidad se basa su relación: en aprender del uno del otro, un aspecto muy real en las relaciones y que, muchas veces, pasa casi desapercibido. Algo que llama la atención de esta relación romántica es que no hay un beso: no, no hay beso entre la pareja protagonista en Atlantis. En su lugar, hay un precioso abrazo cargado de sentimientos: una escena que merece la pena ver. Son, como la película y los personajes, una pareja muy infravalorada. Sin embargo, su relación es una de las más bonitas que ha mostrado Disney.

Otro punto a favor de "Atlantis" es la capacidad de crear buenos secundarios, con una historia propia, que casan bien en la historia principal y que acaban siendo tan entrañables como el propio protagonista. En esta película encontramos al amable y diligente doctor Sweet, a la divertida y refunfuñona señora Packard (la cual se lleva la palma de humor ácido, sarcástico y punzante que tanto me gusta), a Audrey (la jovencísima mecánico de la expedición, leal pero fácil de exaltar) y a los divertidos Vinny (uno de mis secundarios favoritos) y Mole (el alivio cómico por excelencia de la película). El señor Whitmore también es un personaje interesante, precisamente porque es todo un excéntrico: muestra una dualidad interesante en la película, entre el ancianillo algo chiflado y gracioso y el hombre mayor que anhela al amigo que perdió y desea honrar su memoria de la mejor forma posible.
El padre de Kida, a pesar de aparecer poco, es un personaje importante a mencionar en un análisis: en él se encarna el peso de las malas decisiones, de la arrogancia, y del miedo. El miedo a la pérdida.

Los antagonistas son, tal vez (solo tal vez) la parte más floja del bloque de personajes (floja, no por ello mala). El villano principal, que si bien se plantea como una sorpresa para el espectador, es un villano...comedido. Incluso, en cierto modo, razonable; es uno de esos villanos que no se alteran en demasía, que se molestan en cubrir sus huellas. Es un villano que tal vez te deja algo frío. Sin embargo, es la villana secundaria la que se lleva la peor parte: está muy desaprovechada. Con Helga, Disney creó una femme-fatale con muchas posibilidades, a la que se podía sacar mucho más partido del que se le saca realmente. Esa es mi queja con respecto a los personajes, y no puedo decir que tenga ninguna más.

Conclusiones finales y nota particular:

El porqué Atlantis es una buena película se puede resumir en lo siguiente: una historia de aventura y descubrimiento (muy inspirada en el famoso "Veinte mil leguas de viaje submarino" de Verne) bien narrada e hilada, buenos personajes, buenos tiempos y espectaculares gráficos. Crea una historia curiosa, especialmente si te centras en la mitología atlante (cosa que podría haber dado para mucho más material, y que, en este caso, se hizo en forma de libros y de una secuela...un tanto cuestionable como película, teniendo en cuenta que en realidad es una unión de tres episodios de la serie que pensaban crear como continuación).
 
Hay muy pocas cosas malas que se puedan decir de esta película, pero las tiene. Una de ellas la he mencionado ya, y es en referencia a los villanos. Para mí, Rourke se queda en la mitad del villano que podría haber sido, y Helga está desaprovechada. El otro aspecto negativo de la película (en mi opinión) es que la mitología atlante está también desaprovechada: la naturaleza del cristal podía haber dado más juego del que da en la película, y su funcionamiento no se llega a explicar con una claridad explícita. ¿De dónde sale, qué es? Ni Milo puede respondernos, ni, en realidad, ningún atlante. Ni siquiera el padre de Kida.

Ninguno de esos fallos quita mérito a la buena película que es, ni a lo mucho que la disfruto cada vez que la veo. Disney no coincide conmigo (evidentemente) pero, para mí, es una imprescindible.

Mi nota para Atlantis es:
9/10

Os dejo con Milo y Kida; nos leemos, bloggeros.