jueves, 30 de junio de 2016

Lavado de cara

Hola bloggeros,

Os dejo a Kuro por aquí para aplacar posibles arranques de ira
Sí, lo sé. Soy lo más impresentable que hay en la vida, lo siento muchísimo: aparezco una vez por aquí y luego no se me ve el pelo en meses. No me matéis, por favor (*suplica con los ojitos*).

Bueno, os voy a dar mi penosa excusa para no haberme pasado por aquí: el primer año de universidad me ha matado...a trabajos. Trabajo por aquí, trabajo por allá, más trabajos, todo son trabajos y cuando quedan dos semanas para acabar el curso os mandaremos otro trabajo. Esto es Bolonia, señores.

En fin, si sumamos a eso una situación familiar un tanto...digamos inconsistente, han sido unos meses duros. De enfado, mucho enfado y mucha rabia, de sentirme perdida, de estresarme, aunque no por ello exentos de buenos y grandes momentos. Han sido meses de cambio y reencontrarme a mí misma, de aceptar que es un nuevo capítulo de mi vida, y supongo que por eso me ha dado por darle un cambio de imagen al blog, ahora que por fin puedo disfrutar del verano. Es una forma de canalizar ese cambio en mí. Qué raro es crecer, bloggeros; eso que tanto aterra a Peter Pan y con razón, la verdad, porque a veces es para tenerle miedo. Pero hay que crecer, siempre hay que crecer.
Tuve una profesora en primero de bachillerato, muy sabia ella, que me dijo "Lo único que no cambia en el mundo es que todo cambia". Y qué razón tenía la mujer.
Dejando a un lado mis reflexiones, esta entrada es simplemente para haceros saber que sigo por aquí, igual de loca o incluso más, y que de verdad intentaré mantener este sitio vivo, aunque solo sea con pequeñas entradas chorras de alguna reflexión tonta o de alguna cosa que se me ocurra. Prometo intentar ser más constante, de veras.

Nos leemos, bloggeros