lunes, 19 de diciembre de 2016

Reseña: Harry Potter y el Legado Maldito

¡Buenas de nuevo bloggeros!

Lo primero es lo primero: siento no haber podido publicar una entrada en noviembre, pero, si os soy sincera, ha sido un mes y medio bastante complicado. Por lo general, varios de mis profesores tienen la molesta manía de tomarse septiembre y octubre como meses de obligada tranquilidad y, posteriormente, comenzar a mandar trabajos salidos de la nada en el último mes de clase, o intentar meter con calzador más materia porque ven que no les da tiempo a impartirla. Eso sin contar que alguno prefiere darnos acceso a los apuntes en noviembre en vez de progresivamente a lo largo del cuatrimestre...
En resumen, noviembre ha sido un mes de agobio por trabajos, inminencia de exámenes y profesores a los que tal vez haría falta una evaluación pedagógica.
Bien, ya dejo de quejarme, que parece que no vengo a hacer otra cosa, y esta entrada no está pensada para eso, ni vosotros habéis venido a leer mis penas.
Ha pasado mucho tiempo desde que hago una reseña de libros, así que hoy volvemos con ellas y por todo lo alto, en esta ocasión, con una obra de teatro muy especial:


(Cuidado, aunque me he mantenido alejada de prácticamente todos los spoilers del libro, sí hay spoilers de la saga Harry Potter)

Sinopsis:
Para Harry Potter nunca ha sido fácil ser...bueno, Harry Potter. El niño que sobrevivió, el Elegido, que simplemente deseaba ser "solo Harry". Ni siquiera ahora, diecinueve años después de derrotar al mago tenebroso más peligroso de todos los tiempos, puede Harry librarse de los fantasmas que asolan su pasado, un pasado que siempre vuelve. Algo que, por desgracia, el mago debería haber aprendido hace mucho tiempo. 
Un nuevo peligro se cierne entonces sobre el mundo mágico y, en particular, sobre el hijo menor de Harry, Albus, quien además lidia con la larga sombra que proyecta su padre y trata de encontrar, con la ayuda de su mejor amigo, Scorpius, su propio lugar en el mundo...y con él, su propia identidad.

Mi opinión:
Si recordáis alguna de las antiguas entradas de este blog, o me conocéis en persona, sabréis que soy una gran fan de Harry Potter. He crecido con la saga de Rowling, me encanta, y es, sin lugar a dudas, una de mis sagas de libros (y películas) favoritas, puede que incluso hasta llegar al nivel de fanática algo obsesionada en mis "tiempos mozos". Las noticias sobre una obra de teatro que sirviera para enriquecer el mundo de Harry ya habían llegado a mis oídos antes incluso de que se supiera de qué trataría dicha obra, y, por supuesto, la esperaba con impaciencia. Cada detalle sobre ella no hacía más que aumentar mi curiosidad. En cuanto salió y cayó en mis manos (gracias a mi madre y mi tía), la devoré en una noche, pero...en este caso, eso no fue la buena señal que suele ser.

Es cierto que era un cambio particular: una saga fundamentada en libros y solidificada en el panorama mundial gracias a las películas ahora continuaba sobre las tablas, a modo de obra de teatro. Pero, ya puestos a experimentar, ¿por qué no? ¿Qué podía salir mal?
Al fin y al cabo, la idea sonaba bien: Harry Potter, una nueva historia, un nuevo regreso al mundo de la magia.
Sí, la idea suena muy bien...hasta el momento en el que lees el libro.
Si debo ser franca, quedé muy decepcionada con el resultado. Disfruté leyendo, pero no sentí que estuviera leyendo a Harry, ni nada que tuviera que ver con el mundo de Rowling. Para mí, resultó ser una continuación desaprovechada.

Vayamos por partes:
La historia, el hilo argumental, no tiene ni pies ni cabeza. En primer lugar, porque en gran medida contradice algo ya establecido en los libros de la saga, y la explicación para varias de estas contradicciones es terriblemente penosa. El "gran giro final" parece sacado de una trama mala para un fanfic, incluido cierto personaje que resulta ser "el malo malísimo" y que ni siquiera llega a la primera curva de la "m" (y cuya existencia ni siquiera tiene ningún sentido dentro del canon de Harry Potter). Sí, la línea argumental es mala. La historia no es propia de Harry Potter, no tiene su magia ni su chispa. Si hay algo que decir a favor de la narrativa, es que el hilo narrativo está bien llevado, tiene buen ritmo y no se hace pesado, pero sería una de las pocas virtudes.
Sin embargo, el principal problema con la historia de "El legado maldito" es que no llega a dar en el clavo de lo que realmente quiere transmitir, lo que de verdad quiere contar: el que mucho abarca, poco aprieta. ¿Es sobre Albus, quién es aparte de "el hijo de Harry Potter"? ¿Sobre Albus y Harry? ¿Sobre la orfandad, los traumas?
Ni idea.
La historia acaba y no sabemos exactamente quién es Albus, ni él tampoco lo sabe. La historia acaba y la relación entre Harry y Albus es...rara. Extraña. La última escena entre ambos no transmite nada, y debería haberlo transmitido todo. Te deja indiferente, y eso es incluso peor que dejar un mal sabor de boca.

Los personajes están mal construidos, y ese no es el único problema con ellos: los personajes clásicos, esos que todos conocemos, no actúan como deberían actuar según su carácter, su personalidad, esa que fue establecida a lo largo de siete libros. Algunos de ellos, incluso, pierden parte de la evolución por la que pasaron en la saga.
Ron Weasley, que trabajó durante siete años para dejar de ser el bufón, el amigo tonto, vuelve a ser simplemente eso de un plumazo en la obra. El pobre Ron, que en "Las reliquias de la muerte" por fin fue capaz de sacar el héroe que llevaba dentro, vuelve a verse reducido a un mero alivio cómico que, por no tener, no tiene casi ni presencia en la obra.
Para que os hagáis una idea más clara: ¿creéis que es imposible hacer tonta a Hermione Granger?
Pues la obra lo hace.
¿Creéis que el hijo de Harry Potter y Ginny Weasley puede ser llorica, egoísta, irritante e insoportable? Pues lo es. Albus, incluso después de mostrarnos un carácter totalmente opuesto a despótico e irritante en el epílogo de "Las reliquias de la muerte", es exactamente eso. Un personaje odioso. Es difícil empatizar con él, un crío que no para de llorar como si no tuviera nada cuando, en realidad, lo tiene todo y lo aprecia muy poco. Es incapaz de ver más allá de sus propios problemas, su capacidad para meter la pata supera a la del pobre Neville Longbottom y tiene la empatía de una cebolla y "la capacidad emocional de un ladrillo" (por citar a Hermione). Albus se queja porque no entiende a su padre, pero tampoco se molesta en comprenderle, ni en hablar con él por mucho que Harry lo intente, por mucho que insista. No conoce a su padre y, sin embargo, le juzga sin miramientos. Albus no soporta ser "el hijo de Harry" pero, a su vez, la única manera según la cual sabe vivir es comparándose a sí mismo con su padre. No sabe ser otra cosa, ni tampoco quiere.
Mejor no mencionamos a Rose Granger-Weasley. De verdad, es mejor ni mencionarla. Cómo puede la hija de Hermione Granger tener semejantes prejuicios y esa actitud elitista y ególatra es algo que no seré capaz de entender en mi vida. Si Albus es inosportable, Rose podría superarle; ella, y su ego. Gracias al cielo que sale poco: si tengo que lidiar con Albus y Rose durante toda la historia, lanzo el libro por la ventana.

De mano de los personajes, sin embargo, encontramos dos de los grandes descubrimientos de "El legado maldito": la profundización en la redención de un Draco Malfoy mucho más humano (que en los libros había quedado en el aire, y que, a mi entender, habría sido un punto no solo interesante, sino también necesario), y su hijo, Scorpius.
Si bien Albus es irritante e insoportable hasta decir basta, Scorpius es un amor de niño. Es imposible leer "El legado maldito" y no querer a Scorpius; torpón, dulce y amante de los libros, además de la voz de la razón que tanto le falta a la historia. Gran parte de la obra es sobrellevable gracias al único hijo de Draco; un buen punto a favor de la continuación, a pesar de que nos metan con calzador que está colado por Rose (cuando es muchísimo más evidente que, narrativamente, Scorpius hace mejor pareja con Albus, con quien tiene una relación fomentada y, esta vez sí, bien desarrollada en la obra), con la debe interactuar unas dos veces en la obra.
Otro punto a favor es Harry. Harry y sus traumas, cómo estos se tratan en la obra, Harry y lo mucho que ha sufrido durante su vida, y cómo eso le ha marcado, cómo le ha hecho quien es, para lo bueno...y lo malo. Harry, que intenta hacer lo mejor para su hijo aunque tome decisiones equivocadas, porque no es perfecto. Nunca lo ha sido. Ese era el gran matiz de Harry, el que lo hace tan humano: Harry no es perfecto, toma decisiones, buenas o malas. Se equivoca. Se siente perdido a la hora de lidiar con un hijo difícil, como se sintió perdido cuando tuvo que luchar contra un basilisco, contra un dragón, contra Voldemort. Harry siempre ha sido un personaje muy humano, y, gracias a dios, eso no se ha perdido en "El legado maldito" (si me desvirtúan a Harry ya es que lloro). Aunque, como fan incondicional de Harry que soy, debo quejarme respecto a un determinado momento en el final: ¿acaso el pobre muchacho no ha sufrido ya suficiente? Es que son ganas ya de torturarle al pobre, por favor...

Hablaros de los antagonistas sería haceros un spoiler demasiado grande, así que solo comentaré un pequeño matiz que ya he mencionado anteriormente: el antagonista principal es penoso. Sí, penoso, porque su propia existencia es terriblemente absurda, un sinsentido que, siendo honesta, no comprendo de ninguna de las maneras. Podría haber habido miles de villanos más interesantes: antiguos mortífagos, ovejas descarriadas del rebaño de Voldemort, hasta una ameba maligna...y nos encontramos con este "villano". En fin...
Sin comentarios, su Señoría.

Conclusiones finales y nota:
Es complicado continuar una saga con tan grandes espectativas; era muy difícil seguir con la magia. Pero había muchas formas de hacerlo, y esta historia no era una de ellas. Desde luego, no podía ser la mejor de ellas.
Lo cierto es que "El legado maldito" no aporta gran cosa al universo de Harry. No es una digna continuación de la saga (cosa que no se puede decir de su magnífico spin off, "Animales fantásticos y dónde encontrarlos"), sino una continuación desaprovechada y mal elaborada, con contradicciones y sinsentidos página sí y página también.
Es...entretenida. Sí, claro, la obra es entretenida. Pero tiene un gran problema: no parece parte de Harry Potter. Carece, en gran medida, de la magia que se respira entre las páginas de los otros libros de la saga, del encanto de sus personajes, del gran arco argumental de su historia.
El argumento parece sacado de una historia de fanfic, sin contar con las múltiples meteduras de pata con respecto al argumento de las novelas originales, el villano es penoso, los personajes tienen momentos en los cuales parecen otros completamente distintos, y uno de los protagonistas principales (Albus) es odioso, dejando al otro (Scorpius) lidiar con toda la carga narrativa y emocional, con toda la empatía que debe proporcionarle al lector. De nuevo, se nos reiteran aspectos ya muy exprimidos en el universo (Snape y su sacrificio, historia que no puede resultar ya más cansina, además de las ganas de evangelizar al personaje, ganas que, en mi humilde opinión y a riesgo de que me coman en internet, no se merece) y se pasan por alto otros que podrían llegar a ser interesantes (Teddy Lupin, Hugo Weasley y demás personajes nuevos, desaparecidos en combate).
Esto no quiere decir que no tenga sus cosas buenas: tiene una dosis de humor y drama bastante equilibrada, se juega bien con los tiempos, y aporta una serie de matices bastante importantes. Entre esas cosas buenas, destacan Scorpius, el reproche a Dumbledore por parte de Harry (algo bastante necesario tras los eventos de "Las reliquias de la muerte") y la conversación entre ambos, la redención de Draco, las interacciones Harry-Ginny y Ron-Hermione, el hecho de mostrar cómo Harry lidia con sus propios traumas derivados de vivir una infancia abusiva.
Pero, por desgracia, esos aspectos buenos no compensan los aspectos malos. Debido a ellos, sobre el papel, la obra cojea a más no poder. Verla en puesta en escena debe ser espectacular, y puede que eso sea el factor determinante a la hora de mejorar la concepción del fandom sobre ella. Pero, hasta entonces, y con todo el dolor de mi corazón, no puedo apreciar "El legado maldito" como aprecio el resto de títulos de la saga.

Mi nota para "Harry Potter y el legado maldito" (con una terrible tristeza) es:
4/10

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