miércoles, 18 de junio de 2014

Review "Broadchurch"

Hola holita.
Ya sé que llevo desaparecida mucho tiempo (un porrón de tiempo en realidad), la gran culpa la tienen los temidos exámenes de final de curso. Sí, esos que los estudiantes tememos como a la peste, te quitan muuuchas horas de sueño y acabas bebiendo más café que agua. ESOS.
En fin, esa pesadilla se ha acabado y ea, aquí  vuelvo a daros la tabarra, esta vez con una reseña de este serie:



Ya sabéis, como siempre, cuidado, algún SPOILER se me puede escapar, que soy una bocazas.

Info general:
"Broadchurch" es una serie inglesa de ocho capítulos, estrenada en 2013 en Gran Bretaña, protagonizada por David Tennant y Olivia Colman. En teoría, en España iba a ser emitida por Antenta 3, pero aún seguimos a la espera (y parece que va para rato). Fue creada como autoconclusiva, pero a raíz de su éxito, la serie fue renovada para una segunda temporada, a estrenarse en otoño de 2014. 

Sinopsis:
Nos encontramos en la costa inglesa, en un tranquilo pueblo llamado Broadchurch. Los habitantes de este pequeño pueblo viven su vida como lo haría cualquiera en cualquier pueblo pequeño; con sencillez, todo el mundo conoce a todo el mundo, no parece haber secretos. Una imagen apacible, que es sólo eso, una imagen, que se desmoronará como piezas de dominó con un pequeño empujón: el momento en el cual aparezca en la playa el cuerpo de un niño de once años de edad, natural del pueblo, Danny Latimer.
A lo largo de ocho intensos capítulos, veremos a los detectives Alec Hardy y Ellie Miller recorrer Broadchurch en busca del asesino, así como a la familia Latimer llorar la muerte del muchacho y hacerle frente, y a la propia comunidad desestabilizarse por el suceso. Oscuros secretos saldrán a la luz, que cambiarán Broadchurch y a sus habitantes para siempre.

Mi opinión:
Empecé a ver esta serie (y prácticamente la he visto entera) en mis clases de Ampliación de Inglés; mi profesora, muy maja ella, decidió que era hora de tomarse un respiro de tanto libro y nos la puso.
Hablando claro: la serie engancha. Recuerdo que una de las veces nos quedamos en clase a mitad de un capítulo, sonó la sirena y no se movió nadie de la silla, y eso es un suceso muy, muy raro, os lo puedo asegurar.
El principal motivo de que enganche tanto y te tenga comiéndote las uñas es que no te dan una idea clara de quién es el asesino, te tienen en suspense hasta el último capítulo. ¿Por qué? Porque todos parecen sospechosos. Todos tienen algo que ocultar desesperadamente.
Otro punto a favor es el realismo con el que se lleva la situación; el dolor de la familia (Jodie Whittaker está simplemente espléndida), la frustración de los detectives al investigar el caso y no encontrar ninguna pista (y tardan lo suyo en encontrar al asesino, cosa también más realista que en las series policíacas habituales).
El asesinato de Danny se lleva más desde el punto de vista humano que el punto de vista detectivesco, por ello, la serie es más cercana, más intensa. Más desgarradora.
Los actores hacen un trabajo impresionante, reflejando unas emociones tan dolorosas y tan difíciles de comprender. Te hacen sentir su dolor, meterte en la historia.
De estar con las lagrimillas en los ojos en el primer capítulo a llorar como una magdalena en el último. La escena en la que la madre de Danny corre hasta la playa, con la sospecha de que el cuerpo encontrado es de su hijo, y cuando llega y lo confirma, para mí es desgarradora. Totalmente bestial.
No os voy a engañar, no es una serie para ver cuando estás de bajón, porque acabas haciendo una piscina con las lágrimas en el salón; no sólo por la situación (ver lo mal que lo pasa esa familia al perder a un hijo, un hermano, un nieto) sino por la ambientación, a veces angustiosa. Tiene sus puntos malos también, hay gente que la considera demasiado dramática, pero eso es algo que ya tienes que tener en mente cuando te metes a ver la serie.
La banda sonora también es bastante buena, así como los planos de la cámara, aunque a mi parecer abusan un poco de las escenas a cámara lenta. Hay momentos en los que están bien, pero llega un momento en que saturan.

Personajes:
Reparto de Broadchurch
Aparte del gran trabajo que hacen todos los actores (pocas veces me han llegado tan hondo las actuaciones de un reparto en estas circunstancias, así que bravo por ellos), los personajes en sí sufren un gran cambio desde que se nos presentan hasta el final de la serie. Sería difícil decir cuál de ellos sufre mayor cambio. El puesto podría ser para Ellie Miller, una de los detectives a cargo del caso, que pasa a ser la feliz madre-vecina que lo ve todo de color rosa a toda una detective con un enorme golpe emocional al final del caso. Podría decirse que se pega un buen porrazo, la pobre mujer; su cambio fue lo que hizo que pasara de darme un poco por saco en los primeros capítulos a caerme bastante bien en los últimos, y por supuesto, a darme una pena tremenda (Olivia Colman hace un trabajo excepcional, especialmente en el último capítulo). También destaca mucho el proceso de transición de la madre del niño asesinado, Beth Latimer. Beth se lleva muchos golpes en muy poco tiempo, y Jodie Whittaker está espléndida a lo largo de la serie, reflejando su dolor y luchando para salir adelante, con unas fuerzas que no tiene. A su marido, Mark, en cambio, no le trago. Me parece un cabrón; la infidelidad es una de las cosas que soy prácticamente incapaz de perdonar, y por esa razón tampoco trago a Becca Fisher, que luego va de buena e íntegra. Zorra.
Tampoco llego a tragar del todo a Tom Miller, el hijo de Ellie, aunque no tengo muy claro por qué. Me cae mal y punto (sí, actitud de niña pequeña, pero no lo puedo remediar).
Pero, sin ninguna duda, mi personaje favorito es el detective Alec Hardy. Tiene esa personalidad que me gusta, (de borde) y un pasado tan doloroso (cuando lo explica me entraron unas ganas de llorar terribles) que no puedo evitar quererle. Cabezota a más no poder, sigue intentando no fallarle a la familia a pesar de poner en peligro su propia salud. Grande Alec Hardy, y grande David Tennant.
Y llegamos al antagonista, al malo de la película (bueno, serie en este caso, ya me entendéis), el asesino, que resultó ser quien menos me esperaba, aunque se dieron algunas pistas muy sutiles. Tenía mis teorías, había divagado con que podía ser esa persona, pero nunca pensé que la razón había sido su "enamoramiento" de Danny, (poco listo el muchacho también). Además, como iban saliendo sospechosos hasta debajo de las piedras, ya no sabía qué pensar.
Me caía bien, parecía ser la persona normal de esta historia, pero no. Toma tortazo con toda la mano abierta. A mí me dejó impactada.
Yo habría apostado más por la tía siniestra de la caravana (Susan Wright) o el compañero de trabajo de Mark (Nigel, demasiado pavisoso para mi gusto, demasiada cara de niño bueno), entre los cuales hay una historia más que escabrosa que me puso los pelos de punta.
Y para terminar, mención especial al pobre Jack Marshall, que me dio una pena tremenda con, como dice una amiga mía, "todo el bullying que le hacen al pobre señor" (tanto que decían, y yo que no creí nunca que fuera él) y al reverendo Paul Coates, que, sorprendentemente, me caía bastante bien. No es el típico reverendo que se pasa la vida nombrando a Dios porque sí, sino que empatiza con la gente del pueblo (en particular, Beth) por sí mismo, y eso me gustó mucho en este personaje.

Conclusiones finales y mi nota particular:
Resuminendo, "Broadchurch" es una serie muy dramática, muy bien llevada, con un guión cuidado y con actuaciones sublimes.
Sin embargo, puede que algunos encontréis el final un poco predecible (yo no, la verdad), y no vayáis esperando una serie policíaca. No lo es. Es un drama emocional, aunque haya una investigación de asesinato de por medio, así que si sois unos sensiblones como yo, tened cerca el paquete de pañuelos y preparaos para comeros la cabeza durante ocho capítulos intensos en los que no podéis perderos ni un solo detalle.
Mi nota para "Broadchurch" es:
9/10

Espero que la segunda temporada no decepcione, porque la primera dejó el listón alto y será difícil de superar (o al menos, seguir el ritmo).